441 Contra la base militar de EE.UU. en Paraguay

20051111 12:52:00 rod

PROYECTO DE DECLARACION

PROYECTO DE DECLARACION

La Cámara de Diputados de la Nación

DECLARA

1) La denuncia de la instalación de una base Militar de los EE.UU. en Mariscal Estigarribia, Paraguay y la exigencia de su inmediato desmantelamiento.

2) El rechazo a la decisión del Gobierno y el Congreso de Paraguay de aprobar un acuerdo de inmunidad para tropas de los EE.UU.

Luis F. Zamora

AUTODETERMINACIÓN Y LIBERTAD

Presentado el 7 de noviembre de 2005 (expte.6179 – D – 05)

Fundamentos

Señor Presidente:

Mariscal Estigarribia, Paraguay. Dicen que el año se divide allí entre lluvias y sequías, entre calores y fríos extremos. Apenas 2.000 habitantes tiene, de los cuales 300 pertenecen al Tercer Cuerpo del Ejército paraguayo. Una pista de aterrizaje de 3.800 metros de largo, por 80 de ancho (el doble de la de Aeroparque), más grande incluso que la de Asunción, la capital paraguaya. Nada de esto hacía suponer la presencia de 400 marines norteamericanos, con inmunidad total para actuar, ni la posibilidad de que EE.UU. instale allí una base militar. Salvo, que Mariscal Estigarribia queda en el centro geográfico de una zona de profundas crisis políticas y de enormes procesos de movilización social (por ejemplo, a unos 200 kilómetros de la rebelde Bolivia) y sobre el Sistema Acuífero Guaraní, una de las reservas de agua potable más grandes del mundo… Además, en las cercanías de la Triple Frontera brasilera – paraguaya – argentina, en donde la presencia de una minoría musulmana viene siendo utilizada por el imperialismo norteamericano como excusa para justificar su presencia en la zona y hasta para evaluar y amenazar con su bombardeo y/o ocupación.

La inmunidad a los “marines”
Este nuevo capítulo de la larga historia de sometimiento y despojo a la que son sometidos los pueblos de Latinoamérica, historia que ya supera los 500 años, comenzaba como muchos otros, es decir, con gobernantes y gobiernos lacayos de los intereses prepotentes de las potencias, hoy de los Estados Unidos de Norteamérica. Gobernantes y gobiernos que, llegado el caso, no dudan en tomar decisiones (o mejor, en ejecutar decisiones tomadas desde Washington) de la manera más oculta, del modo más antidemocrático posible, para que los pueblos (es decir, quienes padecen sus efectos) ni siquiera se enteren de qué se trata.

Así, “En una decisión que sorprendió por su escasa publicidad, Paraguay otorgó inmunidad total a las tropas de EE.UU. Lo hizo a través de una ley aprobada por el Senado el 26 de mayo último, que sólo en las últimas horas alcanzó una más amplia difusión…”. (Clarín, 13 de junio de 2005). El pueblo paraguayo se iba enterando de a poco, que sus “representantes” le habían dado inmunidad para moverse y actuar libremente sobre su territorio a los marines norteamericanos, los mismos que en estos momentos torturan y asesinan mujeres y hombres en Afganistán e Irak.

De esta manera, hasta diciembre de 2006, los marines realizarán trece ejercicios militares en tierras paraguayas.

Continúa el artículo arriba citado: “La ley –cuya vigencia vence en diciembre de 2006 pero es prorrogable- otorga inmunidad a técnicos y tropas norteamericanas para entrar y salir de Paraguay, transportar armamentos y medicamentos y operar en cualquier punto del territorio. Paraguay renuncia a su poder jurisdiccional para investigar delitos que pudieran cometer los soldados extranjeros y también a demandar a Washington ante la Corte Penal Internacional, a la cual sin embargo adhiere…”

“La firma de la ley se difunde luego de que, el último viernes, el vicepresidente paraguayo Luis Castiglioni finalizara una visita oficial a Washington en la que se entrevistó con su colega estadounidense, Dick Chaney; el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, y el jefe de la diplomacia para Latinoamérica, Roger Noriega, entre otros funcionarios”. (Clarín, 13 de junio de 2005).

Veamos las declaraciones del Presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado paraguayo, Alejandro Velásquez: “Preguntando sobre si era factible que la ley abra la puerta a la instalación de una base de EE.UU. en la región, como ocurre en Manta (Ecuador), en Panamá y en Guantánamo (Cuba), Velásquez respondió que ‘la gente fantasea mucho’ y recordó que Estados Unidos es un aliado del Paraguay. Entre aliados tenemos que defendernos’, concluyó”. Y “entre aliados” no sólo tenemos que cooperar, dar

inmunidad a tropas asesinas y permitir la instalación de bases militares. Además, “debemos” firmar acuerdos de libre comercio. “La nueva relación entre Paraguay y

EE.UU. no se limita sólo al ámbito de la defensa y seguridad. El vicepresidente paraguayo, Luis Castiglioni, aseguró a Clarín que su país busca un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, similar al que ya han firmado Chile y otros países de Centroamérica, para lograr una mayor penetración de productos paraguayos en aquel gigantesco mercado”. (Clarín, 11-09-05).

¿Cree realmente el vicepresidente paraguayo que a través de la firma de un acuerdo de libre comercio podrá “lograr una mayor penetración de productos paraguayos en aquel gigantesco mercado” de Estados Unidos, país que apelando al doble discurso, cuando habla de “libre mercado” nada dice de las fuertes medidas comerciales proteccionistas que posee? ¿Estos son los gobiernos que dicen haberse plantado frente a Bush, en Mar del Plata, oponiéndose a “los tratados de Libre Comercio”? Volvemos a la teoría de los lacayos y no a la de los ilusos…

Sabemos lo que significa estar “aliados” con Estados Unidos. Un ejemplo de ello lo constituye la decisión (o nuevamente, la ejecución de la decisión de Washington) del envío de tropas argentinas a Haití para “pacificar” ese pueblo… con balas. Es estar “aliados” a una potencia sanguinaria que tiene intereses contrapuestos a los nuestros, a los de los países de Latinoamérica. Es seguir perpetuando políticas de saqueo de nuestros recursos naturales y de nuestras riquezas.

Pero otras voces se van levantando en Paraguay, y algunas encuentran difusión. Así, “… el dirigente Orlando Castillo, del grupo humanitario Serpaj, consideró que ‘la ley aprobada les ofrece (a las tropas estadounidenses) todo el territorio nacional a su merced’ (…) ‘EE.UU. tiene fuertes aspiraciones de convertir a Paraguay en una segunda Panamá para sus tropas y no está muy lejos de alcanzar su objetivo destinado a controlar el Cono Sur y extender la guerra de Colombia…”. (Clarín, 13 de junio de 2005).

Para despejar dudas, el secretario de Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld, se hizo presente en Paraguay el martes 16 de agosto. “Rodeado de un riguroso sistema de seguridad, el secretario de Defensa Donald Rumsfeld, llegó ayer para una visita de poco más de 24 horas, que coincide con la fase inicial de los más prolongados ejercicios militares norteamericanos de la historia de Paraguay…”. (Clarín, 17-08-05).

Esa presencia fue repudiada por distintas organizaciones políticas, sociales y defensoras de los Derechos Humanos.

Quizás este artículo periodístico eche un poco de luz a lo que pretende Estados Unidos por estas tierras. Refiriéndose a Donald Rumsfeld, dice: “Y, además, es un hombre eminentemente práctico. Por eso, las visitas, cada una de un día, que realizó esta semana a Paraguay y Perú –Uruguay también estaba programado, pero se cayó de la agenda sin explicaciones-, no deben haber sido puntadas sin nudo. Máxime, considerando la estatura del ‘ilustre visitante’ y su resiliente peso en la administración Bush. Trascendidos previos habían aludido al establecimiento de una base militar en Paraguay –que, como parece estar por hacerlo en Perú, ha otorgado inmunidad a los militares estadounidenses- contra el terrorismo en la Triple Frontera, lo que preocupó en Brasil y fue desmentido por Asunción. Los siguientes datos pueden ayudar a reconstruir el enigma:

1) Informes no confirmados han dado cuenta de la presencia de 400 efectivos militares estadounidenses en Paraguay, que sería el emplazamiento operativo adelantado (EOA) para la instalación de una base militar en un punto geopolíticamente importante de Sudamérica. Esta base se encontraría en Mariscal Estigarribia, lugar en el cual históricamente el ejército paraguayo ha mantenido un Comando de División de Ejército y considerables efectivos. Un EOA no es una base principal (como las de Ramstein en Alemania, Rota en España o Guantánamo en Cuba), pero deben tener capacidad mínima suficiente para operar con aeronaves en toda condición meteorológica y nocturna, con instalaciones de control de tráfico aéreo, una pista de aterrizaje de al menos 2500 metros y la capacidad de mantenimiento de aeronaves de toda dimensión. También deben contar con capacidad para reabastecer combustible, practicar rescates en accidentes o extinción

de incendios y un mínimo espacio para rampa, hangares, oficinas, mantenimiento y depósitos. La pista de Mariscal Estigarribia tendría 3800 metros, o sea la capacidad para que operen aviones C5 Galaxy con carga completa. Hay instalaciones así en Manta (Ecuador), Aruba (Caribe), Curazao (Antillas Holandesas), Comalapa (El Salvador) y Soto Cano (Honduras). Algunas están inactivas, pero los elementos que privilegiarían a Paraguay serían la ya mencionada presencia de elementos terroristas en la Triple Frontera, la reciente inestabilidad política y social en Bolivia –donde Washington ha denunciado la interferencia de la Venezuela de Hugo Chávez- el escaso control fronterizo en los países de la zona y el contrabando.” (Página 12, 21-8-05).

“Bajo el título de ‘Alianza estratégica no divulgada’, el diario ABC reveló ayer un documento ‘confidencial’ que describe una ‘política de alta prioridad’ de Paraguay hacia Estados Unidos que revela, entre otras cosas, el ofrecimiento a Washington del gigantesco aeropuerto de Mariscal Estigarribia, distante550 km al noroeste de Asunción, para una base aérea (…) Agrega que ‘al mismo tiempo se puede ofrecer una base de operaciones para la CIA y el FBI en ciudades importantes como Ciudad del Este, Pedro Juan Caballero y Salto de Guairá para vigilar la Triple Frontera, una zona crítica de la región (…) La llegada esta semana a la capital paraguaya del director del FBI, Robert S. Mueller, para anunciar la instalación de una oficina de la poderosa policía federal estadounidense, la octava de América Latina, llama la atención, sobre todo teniendo en cuenta que en mayo pasado el senado paraguayo aprobó la inmunidad para los soldados estadounidenses que participarán en 13 misiones militares entre junio de 2005 y diciembre de 2006”. (Clarín, viernes 28 de octubre de 2005).

Un lugar estratégico
Así como los atentados con aviones del 11 de septiembre del 2001 contra las llamadas Torres Gemelas (cuya responsabilidad -insistimos- cabe atribuir al gobierno del presidente Bush, en su autoría o en permitir que se llevaran a cabo, tal como lo venimos sosteniendo y fundamentado en numerosas intervenciones orales y presentaciones escritas en la Cámara; cotidianamente surgen evidencias en ese sentido, por ej. ver “News, old News” de Juan Gelman, Página 12, 04-09-05) sirvieron como excusa y crearon las condiciones necesarias para la “concentración del poder presidencial sobre el aparato del Estado” (norteamericano) y “la proyección del poder imperial en varias áreas de interés geopolítico estratégico de los EE.UU.” (James Petras, “Las dos caras del imperialismo –Vasallos y Guerreros”; Editorial Lumen) justificando a partir de esto intervenciones militares, invasiones y ocupaciones (Afganistán e Irak), así también, decíamos, los Estados Unidos buscan un pretexto para desarrollar en la región una base de operaciones militares al servicio de sus intereses estratégicos. La invocación del “terrorismo y el narcotráfico”, supuestamente alojados en la “Triple Frontera”, servirían a tales fines.

La base militar de EE.UU. en Paraguay
La pista de aterrizaje de Mariscal Estigarribia mide, como dijimos, 3.800 metros de largo por 80 de ancho, y es capaz de recibir aviones bombarderos B-52 (esos que elabora la empresa estadounidense Boeing, que se benefició con la destrucción de Irak, en 16.000 millones de dólares –en Ignacio Ramonet, “IRAK, HISTORIA DE UN DESASTRE”), C-130 Hércules (elaborados por la Lockheed Martin, cuyas ventas a la Fuerza Aérea norteamericana para la masacre en Irak fueron del orden de los 25.000 millones), C-5 Galaxy y KC 135, entre otros y hasta un transbordador. “… es absolutamente sobredimensionada para las necesidades de la fuerza aérea paraguaya, que opera con apenas 8 aviones Xavante y Pillán de porte mediano, y ocho avionetas Cessna de entrenamiento. La base cuenta con un enorme radar –hoy inactivo- para control de tráfico aéreo, sistema de aterrizaje nocturno, bocas de reaprovisionamiento de combustible y amplios hangares…”. (“Los marines de EE.UU. ponen un pie en Paraguay”, Clarín, 11-09-05). Fue construida por técnicos norteamericanos a principios de los años 80, bajo la dictadura de Alfredo Stroessner y es una pista operable todo el año. Algunos dicen que puede convertirse en un verdadero portaaviones.

La información sobre la instalación de la base militar norteamericana en Paraguay no viene sólo de grandes medios masivos de comunicación, quienes muchas veces “dicen lo que les

pagan que digan”, sino también de medios alternativos. Es el caso de la agencia Pulsar, quien denuncia que: “Washington logró establecer una cabeza de puente en Latinoamérica. En Paraguay, cerca de la frontera boliviana y de la Triple Frontera construyeron una base que le permitirá aterrizar aviones Galaxy y desembarcar armamento pesado.

Ya desembarcaron 400 marines a Paraguay pero la base construida en pleno Chaco paraguayo, está preparada para albergar hasta 16.000 militares con todos los armamentos necesarios.

El secretario de Defensa norteamericano comprometió el envío a Paraguay de expertos del Centro de Estudios Hemisféricos de Defensa, una institución dependiente del Pentágono, a fin de desarrollar un “Seminario de Planificación del Sistema de Seguridad Integral Nacional”, programado para septiembre.

El presidente de la comisión de defensa del Senado paraguayo, Velásquez, previo a la instalación de la base militar estadounidense aseguró que ‘entre aliados tenemos que defendernos’.

El Congreso paraguayo aprobó el ingreso de tropas de Estados Unidos a ese país, con inmunidad, permiso de libre tránsito y permanencia para sus soldados con vigencia hasta diciembre de 2006 y prorrogable automáticamente.

EE.UU. podría así controlar las reservas gasiferas y petroleras de Bolivia, ya que el pozo boliviano de ‘La vertiente’, ubicado en Tarija (la reserva de gas más grande del mundo), está conectado con el pozo ‘Independencia 1’, a 100 kilómetros de distancia, en la zona de Gabino Mendoza, en el territorio paraguayo, el cual ya vierte gas natural de la misma cuenca, pero a mayor profundidad, petróleo, de ahí que apuntan a Mariscal Estigarribia, a unos 250 kilómetros de la frontera con Bolivia, un punto clave para la Casa Blanca luego de que masivas protestas sociales forzaran la renuncia de dos presidentes en 20 meses.

Estigarribia es una pequeña población de 30 mil habitantes, militarizada, que posee un gran aeropuerto construido por EE.UU. con una pista de 3.800 metros de largo, capaz de recibir aviones B-52 y Galaxys, que permiten transportar grandes contingentes de tropas y

material pesado”. (“EE.UU. construye una base en Paraguay”, www.agenciapulsar.org, miércoles 17 de agosto de 2005).

Pero las denuncias sobre el avance norteamericano en Paraguay, no son nuevas. Así, un periodista de la agencia alternativa de noticias redvoltaire.com, dice: “Hoy, y desde hace unas décadas atrás, EE.UU. mantiene permanente presencia militar en nuestro país a través de sus programas de formación. Hoy, un puñado de personas controla más del 80% de las tierras, entre las cuales Puerto Casado, de la Secta Moon, con 600 mil hectáreas. Sobre la destrucción del estado nacional por rufianes se ha intentado sepultar nuestra memoria…”. (“De tropas, tierras y soberanías”, Julio Venegas Vidallet, www.redvoltaire.net).

En el mundo, Estados Unidos tiene 770 bases militares, distribuidas en más de 40 países. “En el Caribe, Estados Unidos tiene bases de tamaño importante en Cuba (Guantánamo) y Puerto Rico (Fort Buchanan y Roosevelt Roads) y dos instalaciones de menor tamaño (denominadas ‘localizaciones de seguridad cooperativa’) en Aruba (Reina Beatriz) y Curazao (Hato Rey). En Centroamérica, Estados Unidos controla una base aérea en Honduras (Soto Cano) y otra ‘localización’ en El Salvador (Comalapa). En la región andina, mantiene una ‘localización’ en Ecuador (Manta) y ha estacionado 800 militares y 600 contratistas privados de seguridad en Colombia. En su conjunto, desde la zona caribeña hasta el arco andino, Estados Unidos opera una amplia red de radares: 3 fijos en Perú, 3 fijos en Colombia y 11 móviles y secretos en países andinos y caribeños”. (Revista “Perfil”, jueves 22 de septiembre de 2005).

Estas son las declaraciones de José Pampuro, el ministro de Defensa, quien ya en marzo había sido visitado en Argentina por el enviado de Bush, Donald Rumsfeld: “El ministro de Defensa argentino, José Pampuro, estimó que la decisión de Paraguay de dar inmunidad a las tropas de Estados Unidos no tendrá repercusiones en la región…” (Clarín, 13-06-05).

Para los que como nosotros, desde Autodeterminación y Libertad, peleamos por un proyecto de país ligado a la unidad de los pueblos latinoamericanos y de sus resistencias, buscando caminos alternativos a los impuestos por el imperialismo norteamericano, es decir, solidarios y rebeldes, en una pelea como parte de una humanidad agredida, hechos como estos nos indignan, nos causan rechazo y nos llaman a organizarnos para impedirlos. Al gobierno de Kirchner no, y ya lo demostró en varias oportunidades. Ya volveremos sobre este punto.

La atenta mirada estadounidense en Bolivia…

“La empresa Bechtel, con sede en California, había recibido en concesión, por cuarenta años, el agua de Cochabamba. Toda el agua, incluyendo el agua de las lluvias. No bien se instaló, triplicó las tarifas. Una pueblada estalló y la empresa tuvo que irse de Bolivia. El presidente Bush se apiadó de la expulsada y la consoló otorgándole el agua de Irak.

Muy generoso de su parte. Irak no sólo es digno de aniquilación por su fabulosa riqueza petrolera: este país, regado por el Tigris y el Eufrates, también merece lo peor porque es la más rica fuente de agua dulce de todo el Medio Oriente.” (“Las guerras mienten”, Eduardo Galeano, Página 12, 11-07-05).

Mostrando la verdadera cara de un imperio que se sacó el disfraz y que actúa con una impunidad jamás vista, un imperio que miente descaradamente y no duda en utilizar argumentos falsos de pies a cabeza, para invadir países, masacrar pueblos y saquear riquezas,“…el propio visitante aclaró que tratará con el presidente Nicanor Frutos lo que Washington ve como una campaña cubano-venezolana para agitar la vecina Bolivia. ‘Hay ciertamente evidencias de que tanto Cuba como Venezuela han estado involucrados en la situación en Bolivia de formas que no son de ayuda’, dijo Rumsfeld a la prensa al llegar a Asunción desde Washington. El jefe del Pentágono rehusó dar detalles, pero altos funcionarios de Defensa que viajaron con él subrayaron que uno de los principales motivos de su viaje es el de informarse sobre las actividades de Cuba y Venezuela en la región.”. (Clarín, 17-08-05).

Mientras la aceptación de la sociedad norteamericana a la invasión a Irak baja precipitadamente -íntimamente ligada al papel de la resistencia iraquí a la ocupación y la desastrosa actuación del gobierno de Bush frente al huracán Katrina-, la digna movilización social del pueblo boliviano, su dinamismo y potencia, sigue preocupando a los EE.UU. Durante los últimos años y las últimas revueltas que llevó adelante la rebeldía indígena en Bolivia (entre ellas, las que terminaron con el gobierno del neoliberal Gonzalo Sánchez de Lozada y luego a su sucesor Mesa, o las que echaron a la multinacional Betchel -también beneficiada por Bush a través contratos multimillonarios en Irak-, o las que continúan en la pelea por la nacionalización de los hidrocarburos), desde Washington, vía embajada en La Paz, Estados Unidos viene siguiendo los sucesos, como dijimos, con preocupación. La posible base militar que intentan establecer en Paraguay, se ubicaría en Mariscal Estigarribia, a sólo 200 kilómetros de la frontera con Bolivia…

Monsanto y la soja en Paraguay
Pero consideramos que el “tema” Bolivia, constituye uno de los factores que hacen a la pretensión imperialista de establecer una base militar en la región. Existen fuertes intereses económicos norteamericanos en Paraguay (donde el 38 por ciento de la población económicamente activa está desocupada o subocupada y la mitad de los paraguayos es pobre), por ejemplo los del monopolio sojero de origen estadounidense, Monsanto Company, que ha convertido al país sudamericano “… en pocos años, en el tercer exportador y el cuarto productor mundial de soja, desplazando a cientos de miles de campesinos de sus tierras, y acorralando a los que resisten entre la represión y la intoxicación por fumigaciones masivas.” (Raúl Zibechi, “La guerra de la soja en Paraguay. El napalm de Monsanto”, www.rebelion.org).

Hay millones y millones de dólares que defender en Paraguay, y esto, -algunos siglos, desde el origen del sistema capitalista nos lo dicen-, se defiende a sangre y fuego…

La “Triple Frontera”
Venimos denunciando reiteradamente las aspiraciones de Washington en la zona, que incluyó la posibilidad de bombardear y ocupar Argentina.

En un proyecto (Expte Nº 4946-D-05) que presentamos a los efectos de declarar nuestra oposición a que ingrese George W. Bush a nuestro país y proponer al pueblo argentino y a los pueblos latinoamericanos a que expresen su repugnancia y rechazo a que se concrete la presencia del mismo en Argentina (invitado por Kirchner a participar de la Cumbre de las Américas), decíamos: “Hace poco, precisamente se informó que después del atentado a las Torres Gemelas, EE.UU. evaluó la posibilidad de bombardear la Triple Frontera. (Informe del Congreso norteamericano, nota nro. 75). ‘El 18 de septiembre de 2001, una semana después del ataque a las torres gemelas y al Pentágono, el viceministro de Defensa de Estados Unidos (Douglas Feith) le presentó al presidente George Bush un plan de respuesta norteamericana que incluía el bombardeo e incluso la invasión de la zona de la Triple Frontera, es decir, la región limítrofe en la que están Foz de Iguazú (Brasil), Ciudad del Este (Paraguay) y Puerto Iguazú (Argentina)”. (Página 12, 5 de agosto de 2004).

Por su parte, la revista Newsweek asegura que el plan sugería ‘golpear objetivos fuera de Medio Oriente’ u ‘objetivos que no sean Al Qaeda como Irak’. (Clarín, 7 de agosto de 2004).

Se recuerda acertadamente en el artículo que ‘sectores críticos a la política exterior de los EE.UU., … dicen que el objetivo de Washington es forzar la presencia de bases militares norteamericanas en el Cono Sur con objetivos de control social y de recursos naturales, sobre todo, del Acuífero Guaraní, una de las fuentes de agua dulce más importantes del mundo. El Acuífero recorre desde el sur del Amazonas hasta bien entrado territorio argentino, pasando en el medio exactamente por la zona de la Triple Frontera”· (Expte. Nº 4946-D-05).

Como ya dijimos, la penetración imperialista en la zona viene siendo denunciada desde hace tiempo.“La implantación norteamericana de la triple frontera (Paraguay, Argentina, Brasil) confirma lo que oportunamente previmos en este sitio: los norteamericanos colocan en medio de estos países un puesto de monitoreo que hará sentir su presencia de manera permanente. La presencia de una minoría musulmana en la zona, permite justificar la manipulación de la opinión pública para hacer creer que la minoría musulmana es supuestamente propensa al terror, ‘un peligro’, lo que permitirá falazmente a los anglosajones, tomar el control del agua dulce de mayor calidad del planeta. La celosa vigilancia de los sospechosos de terrorismo lleva a la conclusión de que los norteamericanos han llegado para quedarse”. (“Estados Unidos ocupa la triple frontera”, www.redvoltaire.net, 10 de febrero de 2004).

“La ubicación de la pista es estratégica –dicen los expertos- porque desde allí se pueden monitorear objetivos sensibles como Bolivia (centro de una disputa interna por los hidrocarburos), el Acuífero Guaraní (uno de los reservorios de agua dulce más grandes del mundo) y la Triple Frontera, en el límite de Argentina y Brasil, para Washington una trastienda regional del terrorismo”. (Clarín, 11-09-05). Queda, por ejemplo, a 1.650 kilómetros de Santiago de Chile; a 1.400 Km de Montevideo; a 1.500 Km de San Pablo y Brasilia; a 900 kilómetros de La Paz; y a 1.300 Km de Buenos Aires…

El “Sistema Acuífero Guaraní” y el “oro azul”
Además de las razones políticas y económicas arriba enumeradas, esta región suscita un gran interés geoestratégico para los “halcones” (o halcones gallina, como los llama el poeta Juan Gelman) de Washington. En efecto, en la zona que abarca Argentina, Uruguay, Brasil y Paraguay, “se encuentra el Sistema Acuífero Guaraní (SAG), el tercer reservorio de agua potable más importante del planeta (para ciertos especialistas se ubica en el primer lugar…” (Le Monde diplomatique, edición de agosto de 2005). “… los organismos internacionales ofrecen un panorama preocupante sobre la disponibilidad de agua potable. Según el primer Informe sobre el desarrollo de los Recursos Hídricos del Mundo, elaborado por la UNESCO en el marco del Programa Mundial de Evaluación de los Recursos Hídricos, apenas el 2,53% del agua del planeta es dulce, y aproximadamente las dos terceras partes de ese porcentaje escaso son glaciares y nieves perpetuas.” (Le Monde diplomatique, edición de agosto de 2005).

El “oro azul” es el recurso que Estados Unidos ve como un objetivo quizás tan o más prioritario que el propio petróleo…

Hoy es más que nunca imprescindible apelar a los pueblos para esta pelea…

Ante esta avanzada imperialista en la región, la “respuesta” de los gobiernos supuestamente progresistas no se hizo esperar….

Más arriba hablamos sobre las declaraciones del ministro de Defensa José Pampuro, quien aseguró que la instalación de una base militar norteamericana en Paraguay “no tendrá repercusiones en la región”. Ahora dicen que “se sigue con cuidado” la situación. Es evidente que nada digno saldrá de los gobiernos. Que no marcarán ningún camino emancipatorio para nuestro países.

El gobierno de Kirchner aparenta autonomía con la política exterior norteamericana. Nada de eso. Las Fuerzas Armadas argentinas siguen realizando ejercicios militares conjuntos con las tropas estadounidenses. Una respuesta digna sería suspender inmediatamente la participación en esos ejercicios conjuntos, ejercicio conjuntos que, dicho sea de paso, sólo sirven para entrenar militares para reprimir a nuestros pueblos. Eso aprendieron a lo largo de la historia y siguen aprendiendo los ejércitos de los países dominados de los de las potencias. Ayer fueron los generales franceses, asesinos del pueblo argelino, quienes enseñaron a militares argentinos técnicas represivas – que estos combinaron y perfeccionaron en las Escuelas de las Américas norteamericanas- para luego llevarlas a la práctica los genocidas de la última dictadura. Hoy son los marines. Los que violan mujeres y niños en Irak y Afganistán. Los que no dudan en utilizar las “formalmente prohibidas” bombas de Napalm, esas que forman una gelatina que se pega en los cuerpos de las víctimas y las quema hasta la muerte. Esas que ya habían sido utilizadas por los norteamericanos en Vietnam y Corea y hoy las tiran para intentar quebrar la heroica resistencia de la población de Fallujah, en Irak.. Los marines del Estado Norteamericano. Vale insistir. Con ellos son con los que las Fuerzas Armadas argentinas continúan realizando ejercicios militares. De la presencia de ellos en Paraguay, país vecino, se dice que “no tendrá repercusiones en la región”.

La respuesta del gobierno brasileño llegó a través del canciller del gobierno de Lula, Celso Amorim, quien “…subrayó lo ‘innecesario’ de una base estadounidense en ese país del Mercosur”, y que “…No vemos las razones para que haya una base militar de EE.UU. en esta región”. (Clarín, 13-09-05). ¿Y si es así cual es la política para impedir que se concrete esa presencia “innecesaria”? ¿Limitarse a realizar comentarios como si fueran periodistas y no gobernantes? Vemos más sometimiento en esas declaraciones y no posiciones firmes frente a la amenaza imperialista.

En estos momentos la mayor preocupación de Kirchner y Lula, es como lograr la aprobación del Hitler del siglo XXI, George Bush, buscando la foto que dé confianza y seguridad a las inversiones extranjeras, las que, como las bombas arrojadas de los B-52 norteamericanos, se van dejando detrás pueblos arrasados.

La política norteamericana en Paraguay es un reflejo de la política de Bush para toda América Latina. Planes de anexión económica (acuerdos con el FMI, pagos de deuda externa o políticas de “desendeudar”, inversiones extranjeras y reclamos de “seguridad jurídica” para ellas, NAFTA, CAFTA, ALCA o en su caso,“Tratados Bilaterales” de Libre Comercio) acompañados de una militarización de la región que sostenga la “gobernabilidad democrática” cuestionada precisamente por antidemocrática, empobrecedora y saqueadora por las movilizaciones de los propios pueblos. Lo saben Gutiérrez en Ecuador, de la Rúa en Argentina, Losada y Mesa en Bolivia y muchos ponen sus barbas en remojo… hasta Kirchner insistiendo en que la llamada “IV Cumbre de las Américas” tenga como punto central la defensa de la “gobernabilidad democrática”, es decir la defensa de gobiernos e instituciones resistidos por la lucha de sus propios pueblos.

Hay que impedir la construcción de estas bases militares norteamericanas en América Latina. Es parte de derrotar la política de militarización de los EE.UU. en la región y de defensa de los procesos populares en curso.

Hoy es más que nunca evidente e imprescindible la necesidad de apelar a los pueblos para buscar esos caminos. Desde Autodeterminación y Libertad apostamos a eso. Pero mientras los gobiernos de la región siguen –aunque con distintos tintes- alineados al imperio norteamericano de George Bush, abajo, por abajo, se buscan caminos distintos.

Preguntémosle a las 500.000 familias campesinas del Movimiento Sin Tierra de Brasil qué piensan sobre la posibilidad de la instalación de la base militar norteamericana. A los miles de indígenas, campesinos y mineros bolivianos, que siguen dando su silenciosa pero consecuente pelea por lo que les pertenece y les perteneció siempre, desde hace más de 500 años. A los que en el mismo Paraguay, siguen confrontando con la multinacional sojera Monsanto, en defensa de la tierra y de la vida, y a sus organizaciones de Derechos Humanos. A la lucha indígena en Ecuador. Al pueblo argentino, cuyo rechazo a la invasión norteamericana a Irak encontró los índices más altos del mundo. A los miles de hombres y mujeres movilizados hoy en Uruguay, buscando un cambio verdadero en ese país. A los estudiantes y trabajadores chilenos, quienes en noviembre del año pasado confrontaron cuerpo a cuerpo contra los carabineros, para decirle en la cara a Bush que su presencia en Santiago les indignaba. Y también a los mapuches que habitan esas tierras y en esas tierras luchan contra el avance de las corporaciones mineras y a los indígenas que en Ecuador y Perú, dan la misma pelea. A todos ellos y a muchos más preguntémosle también, preguntémonos con ellos y con muchos otros, cómo seguimos en esta lucha. Las respuestas irán saliendo de la dignidad y la rebeldía de cada uno y de todos.

La tarea de enfrentar la penetración imperialista y la militarización creciente en la región está en manos de los pueblos y de las organizaciones democráticas que estos crearon o vayan creando. Es tarea nuestra o de nadie, y es cada vez más urgente explorar articulaciones que permitan responder a ese desafío.

Al servicio de esta pelea presentamos este proyecto.

Luis F. Zamora

AUTODETERMINACIÓN Y LIBERTAD

Presentado el 7 de noviembre de 2005 (expte.6179 – D – 05)

 

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